Si
las acciones de comunicación que realizas son piezas sueltas, sin ningún hilo
conductor y no relacionadas entre sí. Si
no responden a objetivos concretos o no son parte de una estrategia para
generar el posicionamiento de tu empresa. Si no medís la eficacia de estas
acciones, si no te has planteado si tu nombre funciona, si sos conocido o qué
piensan de vos los clientes… tenés un problema y necesitas alguien que colabore
para resolverlo:
Viex Comunicación e
Imagen
1. Son un punto de vista externo, no
viciado y más objetivo.
Las personas de la propia organización tienden a verse mejor de lo que son, se
engañan a sí mismas y esto hace que consciente o inconscientemente oculten los
datos y no sepan mirar la foto actual. Una persona ajena a la empresa va a ser más aséptica y
neutral, y analizará la situación sin sesgos, desde todos los ángulos posibles.
2. Tiempo “ilimitado” para la investigación.
Un asesor, consultor o auditor, se dedica a esto; no tiene que investigar
dentro de los ratos libres que le quedan de hacer cuentas, visitar a un cliente
o fabricar algo. El 100% de su tiempo lo va a ocupar en lo que le corresponde,
la comunicación. Debe tener acceso
total y sin privaciones a toda la información interna y externa de la empresa,
así como a sus empleados y empleadas,
directivos, ejecutivos, etc. La relación entre auditores y
empresa debe ser de máxima confianza, y por supuesto, el consultor debe confidencialidad
absoluta a los documentos que cree a partir de sus
investigaciones, que serán de carácter interno.
3. Estas personas, no están en tu empresa para espiarte, sino
para ayudarte a conseguir mejores
resultados. Con toda la información que van a obtener de la
investigación, son capaces de trazar las líneas de un plan estratégico y
visualizar que acciones llevar a cabo para obtener los objetivos que se
quieran.
4. Contactos. Ya
no es ninguna novedad decir que en esta vida se obtienen más y mejores cosas a
través de los contactos. Y bien sabemos todos que es ciertamente difícil que
una pequeña empresa tenga los contactos necesarios para conseguir una mayor y
mejor difusión de sus propósitos. Para eso está el consultor.
5. Por último, y no por ello menos importante, la experiencia.
Aunque cada plan de comunicación sea un traje a medida para cada empresa, el auditor
en su mente lleva muchos casos a las espaldas, y sabe reaccionar ante las
situaciones, sabe hacer comparaciones con casos pasados, sabe relativizar.
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